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Implicaciones de las cookies
La mayor implicación sobre las cookies no es exactamente lo que hacen
por sí solas, sino más bien lo que, con su ayuda, se puede lograr.
Aunque la cookie no conoce nuestra dirección e-mail, la página Web
puede solicitarla al rellenar un formulario, normalmente con el
pretexto de algún sorteo o servicio gratuito, y relacionar, desde
dicha página Web, el valor de la cookie con la dirección e-mail.
Además, cruzando información con bases de datos que contienen nuestros
datos personales pueden identificarnos de forma detallada (por nuestra
actividad en la red), y completa (por nuestros registros en la base de
datos). Ello permite que seamos un objeto potencial de publicidad no
deseada ni solicitada.
Los defensores argumentan que su funcionamiento es “transparente” para
el usuario, lo que le evita molestias y le permite sacar mejor partido
de su experiencia en Internet, sin complicarle con innecesarios
detalles técnicos. Los detractores indican que hay otras formas de
llevar un seguimiento estadístico de la navegación, sin necesidad de
cookies. El problema, llegados actualmente a una cierta situación de
abuso por parte de ciertas firmas comerciales -principalmente
relacionadas con la publicidad en Internet-, es cuánta información
sobre nuestros hábitos deseamos voluntariamente dar a conocer. Y cómo
será explotada dicha información.
Aunque una cookie no se devuelve más que al servidor que la creó, hay
una forma de relacionar páginas distintas desde diversos dominios.
Como no es raro que en una página Web haya insertada publicidad, la
página tendrá un enlace a dicha publicidad, en el cual puede ir
asociado código para una cookie. Al consultar otra página Web en un
servidor o dominio distinto, la existencia de una publicidad, también
gestionada por el mismo, permite consultar la cookie creada desde otro
dominio. A esto se le llama cookie de terceras partes y el ejemplo más
clásico es el conocido proveedor DoubleClick (doubleclick.com).
Controlar las cookies
Las últimas versiones de los principales navegadores disponen de
opciones para que cada usuario controle de alguna forma el tratamiento
de cookies. Básicamente, con alternativas de aceptarlas o rechazarlas.
Incluso en los más recientes, se ha incluido la opción de aceptar
únicamente las cookies que se devuelvan al mismo servidor de la página
Web, evitando así las cookies de terceras partes.
Con Internet Explorer hay que ir a Herramientas - Opciones de Internet
y en Seguridad seleccionar Internet y pulsar el botón Personalizar
nivel. En la lista que se muestra hay una sección de cookies, con dos
bloques que contienen tres opciones cada una: Activar (aceptar
cookies), Desactivar (rechazarlas) o Pedir datos. Con el tiempo,
descubrirá que esta tercera opción, que muestra una ventana
informativa cada vez que llega una cookie y solicita confirmación
individual, llega a ser tan molesta que no merece la pena, salvo para
comprobar la cantidad de cookies que nos llegan desde cualquier
servidor Web.
Con Netscape Navigator hay que ir a Edición – Preferencias y a la
lista de Avanzadas. En este caso, las opciones con Aceptar o Rechazar
todas las cookies, o bien aceptar sólo aquéllas que se devuelven al
servidor originario. Además, de forma separada podrá ser avisado cada
vez que reciba una cookie antes de aceptarla.
GLOSARIO
JAVASCRIPT: Lenguaje de programación, desarrollado por Sun,
independiente de la plataforma y orientado a Internet.
HTML: Acrónimo de Hypertext Markup Language, o lenguaje de hipertexto
con referencias. Un lenguaje creado para contener tanto información
electrónica, como las instrucciones de control y referencias a otros
documentos mediante direcciones de Internet.
URL: Acrónimo de Universal Resource Locator, localizador de recursos
universal. Sistema estandarizado de denominación de dominios y
documentos a través de Internet.
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Fondos de pantalla aleatorios - Wallpaper |
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