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La red es la caótica unión de multitud de servidores, por la que
viajan multitud de mensajes y se accede a innumerables páginas web
por una elevada cantidad de navegantes. Pero si piensa que está
protegido simplemente por ser uno más de los innumerables
navegantes, está muy equivocado.
Los diversos lenguajes de programación de las páginas web, junto con
algunas características de los navegadores, hacen posible un
seguimiento de las actividades de nuestra navegación, registrando
las páginas a las que accedemos, el tiempo que dedicamos en cada
una, o incluso las compras que realizamos. Y tampoco podemos excluir
que el contenido de nuestros correos electrónicos sea examinado por
otros ojos.
Correo electrónico
Mucha gente piensa en el correo electrónico como una carta que viaja
del ordenador remitente al ordenador destinatario, sin otros puntos
intermedios. Pero el correo electrónico se asemeja más a una postal.
El mensaje es texto abierto que, en cualquier etapa intermedia de su
distribución, puede ser leído, conociendo su contenido, así como su
remitente y su destinatario. Además, un e-mail pasa por un cierto
número de servidores hasta alcanzar su destino. En cualquiera de
estos puntos, el mensaje está expuesto a ser interceptado, anulado o
alterado sin que el destinatario se dé cuenta o pueda apreciarlo.
En la vida real, el correo es manejado por servicios oficiales de
correos, es decir funcionarios públicos, que, además de sus
obligaciones como trabajadores, tienen un reglamento especial para
tratar las cartas. Las leyes de todos los países protegen el correo
“tradicional” escrito y transmitido mediante papel. Las penas por
violar el correo personal son severas y sólo pueden ser realizadas
bajo mandato judicial, alegando en cada caso los motivos que
justifican interceptar la comunicación escrita (o telefónica). Esto
hace que en ciertos casos tenga un valor documental del cual carece
el e-mail.
Pero los e-mail viajan por el ciberespacio, un lugar más bien sin
control. O en ocasiones con un control que escapa a nuestro alcance,
e incluso a nuestro conocimiento. Recientemente se dio a conocer que
el FBI ha creado un sistema de seguimiento, análisis e incluso
descifrado del correo electrónico. El sistema, conocido bajo el
sugestivo nombre de “Carnivore”, está basado en software y debe ser
implantado en los proveedores de acceso, proporcionando una alta
tasa de escrutar en los mensajes que pasan por dicho proveedor.
Aunque en teoría su empleo está sujeto a la aprobación de un juez
para ser aplicado a una determinada cuenta de correo, Carnivore
puede, por los escasos detalles que se conocen, realizar análisis
sintáctico y de expresiones de los mensajes y detectar ciertos tipos
de “actitudes contrarias a la ley”. Diseñado para interceptar
mensajes delictivos, entre usuarios relacionados con droga,
terrorismo o secuestro, sólo el FBI conoce exactamente a quién
vigila y cuántos de nuestros mensajes “analiza”. El programa está
sujeto a gran controversia, pero es operativo desde hace varios
meses. Modo de protegerse: no caer bajo las sospechas del sistema,
utilizar e-mail cifrado o… no utilizar el correo electrónico.
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