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Un caso nada excepcional hace apenas un par de meses: uno/una ha se
ha portado bien y (los Reyes Magos, Papá Noel, alguien que nos
considera muy bien, o en su defecto nosotros mismos que nos queremos
como nadie más) acaba de recibir un flamante ordenador. Claro que no
es el primero que hay en casa. Y además, el ordenador nuevo es muy
bueno y bonito, además de más veloz y con mayor capacidad de
almacenamiento, pero no contiene los datos a los que estamos
acostumbrados. Así que se impone la dura tarea de transferir los
datos de uno a otro.
Asunto nada sencillo, dada la gran variedad de programas y datos de
configuración y personalización. Acostumbrados a utilizar las
últimas referencias con las que hemos trabajado, ya sea vía el menú
documentos de Windows o la lista de archivos recientes de cada
aplicación, no siempre conocemos, o recordamos, dónde están los
datos. Además, el propio sistema operativo guarda múltiples
referencias, no siempre conocidas: claves de acceso, diccionarios
personalizados, auto corrección del tratamiento de textos, macros,
ajustes personalizados, páginas favoritas, y un largo etcétera.
Enlace físico
Si desea mover muchos programas y datos de uno a otro, lo primero es
preparar el enlace físico. Es decir, el cable o disco mediante el
cual traspasarlos. El medio puede estar condicionado por el tamaño
de los datos a copiar. Si caben en un CD, o en un número razonable,
éstos servirán no sólo de medio de transporte sino que, además,
estaremos creando una copia. Lo cual siempre resulta aconsejable.
Pero si el volumen es elevado, es mejor crear un enlace físico entre
ambos ordenadores. Ya sea tanto alguna utilidad específica, como PC
Sync, o alguno de los productos de la firma Lap Link, que permita
unir mediante cable serie, USB o paralelo. Si piensa que la
comunicación entre ambos equipos será más habitual, una tarjeta de
red es un medio económico y que no requiere software adicional. El
sistema operativo Windows desde las versiones 95, pero sobre todo en
Windows 98 y posteriores, está bien preparado para compartir
recursos, carpetas o discos completos mediante este sistema.
Una vez preparado el enlace sólo hay que acometer el traspaso de
datos y programas, comenzando por éstos últimos, ya que los datos
deben ser manejados por determinadas aplicaciones.
Mover programas
Si se trata de mover datos, no hay mucho problema con los archivos
en sí mismos. Pero los programas tienen referencias que se crean en
la instalación del programa y no basta con copiarlos, sino que
requieren un trabajo algo más sofisticado.
Si tiene localizables los discos originales, tendrá menor trabajo
instalando de nuevo cada programa necesario. Si, por cualquier
motivo, no es el caso, busque un buen programa desinstalador. La
mayoría de los productos de esta categoría tiene alguna utilidad que
permite crear una copia, o incluso “Mover” una aplicación, sus
librerías asociadas y necesarias, y las referencias del registro, de
un ordenador a otro.
El método no siempre es infalible, pero funciona razonablemente bien
en la gran mayoría de los casos, aunque alguna extraña, o protegida,
aplicación, se resista a este método.
Recuerde que la licencia de uso sólo permite que el programa esté
instalado en un equipo. O de forma más amplia, que sea manejado por
un solo usuario. Así que lo legal y apropiado es mover la
aplicación, no simplemente copiarla. Pero, por seguridad, puede que
desee primero instalar una copia y ver que funciona antes de
eliminar el programa del ordenador antiguo.
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