Antes de instalar Vista, lo
primero es averiguar qué versión del sistema operativo
podremos ejecutar en nuestra máquina.
El propio disco de instalación es capaz de evaluar el
rendimiento del sistema y ofrecer una lista de las opciones
que podrán o no disfrutarse en la máquina. Windows exige un
ordenador que, como mínimo, tenga 800 Mhz y 512 MB de memoria
RAM.
Lo mejor para que el sistema operativo funcione con
soltura, en cambio, es un procesador superior a 1,2 Ghz y 1 GB
de memoria.
Si la tarjeta gráfica tiene más de 128 MB de vídeo se podrá
ejecutar Aero, la nueva interfaz gráfica avanzada del sistema
operativo con efectos de transparencias y organización de
ventanas en tres dimensiones.
Windows Vista viene en una gran variedad de
sabores. Para el hogar hay tres versiones.
Una básica que no ofrece el avanzado interfaz de
usuario pero que es más barata una intermedia con las opciones más
comunes del hogar medio, probablemente la mejor opción para la
mayoría de las casas y una llamada Ultimate con todo lo que puede
dar de sí el nuevo Windows pero también más cara.