Tan fácil, de hecho, que Windows lo hará prácticamente
solo. Uno de los programas instalados por defecto es el Windows DVD Maker,
una aplicación de autoedición de discos DVD.
Antes de empezar hay que tener editados los archivos de vídeo finales que
queremos en el disco y las fotografías. Acepta una gran variedad de
formatos, por lo que no hay que preocuparse de la forma de codificación.
Al ejecutar el programa nos pedirá que especifiquemos los vídeos y
fotos que queremos montar en el DVD definitivo.
Una vez seleccionados, el programa creará un ejemplo de cómo quedará el
montaje final, con un tema de menú sencillo. Se pueden seleccionar temas y
diseños de menú diferentes si lo deseamos, como también editar los títulos
y nombres de las opciones.
Las presentaciones de fotos pueden acompañarse de música y mostrarse con
diferentes efectos de encadenamiento y transición. En todo momento se
puede acceder a una vista previa definitiva, una simulación de lo que
veremos en pantalla al poner el DVD.
Cuando el resultado sea el que buscábamos, sólo habrá que pulsar en el
botón Grabar.