Si ha tenido varios ordenadores portátiles en el pasado
se habrá dado cuenta de que cada marca y modelo tiene su programa para
informar al usuario de detalles como la batería restante o el nivel de
brillo en pantalla y permitirle variar los ajustes.
Esto es un engorro para el usuario, pero también para las marcas, que
tienen que programar estas aplicaciones e invertir tiempo y dinero en
comprobar su funcionamiento.
Con Windows Vista, Microsoft ha querido poner punto y final. Al instalar
el sistema operativo en un equipo portátil, Windows reconoce que no se
trata de un ordenador sobremesa e instala un módulo llamado Centro de
Movilidad de Windows.
Si tiene usted un portátil es fácil ejecutarlo. Teclee «movilidad» en la
barra de búsqueda y será el primer elemento en aparecer en pantalla.
En el Centro de Movilidad hay varias ventanas, cada una destinada a una
función específica como Controlar el brillo del monitor, Activar o
desactivar la red inalámbrica, Seleccionar diferentes perfiles de
administración de batería, Silenciar el equipo o entrar en modo
presentación.
Su uso no es obligatorio, es decir, que los fabricantes aún pueden
utilizar sus propios programas para encargarse de estas tareas, pero el
Centro de Movilidad de Windows es una forma intuitiva y muy simple de
acceder a las funciones típicas que demandan los usuarios de un equipo
portátil.